El Ejecutivo envió al Congreso un proyecto que endurece sanciones para delitos graves, incorpora la extinción de dominio y propone que crímenes de alta gravedad sean imprescriptibles. La iniciativa plantea modernizar una normativa vigente desde 1921.
El Gobierno nacional formalizó la presentación ante el Congreso de un proyecto de reforma integral del Código Penal, una norma que no recibe una actualización estructural desde hace más de un siglo. La propuesta establece un endurecimiento de las penas para delitos como homicidio, robo agravado, narcotráfico y otros hechos considerados de alto impacto social. También prevé sanciones más estrictas en casos de accidentes viales vinculados a conducción imprudente, con el objetivo de reforzar la responsabilidad penal.
Entre los puntos centrales, el proyecto incorpora la figura de extinción de dominio para asegurar que los bienes obtenidos mediante actividades ilícitas puedan ser recuperados por el Estado. El texto también establece que determinados delitos graves no prescriban, un cambio que busca evitar que el paso del tiempo impida avanzar en investigaciones complejas o vinculadas al crimen organizado.
El oficialismo planteó que la reforma pretende fortalecer el principio de responsabilidad penal y reducir los beneficios que permiten que condenados por delitos graves accedan de forma anticipada a la libertad. Bajo la consigna de que “el que la hace, la paga”, el proyecto propone aumentar los mínimos de diversas penas, limitar excarcelaciones y garantizar condenas efectivas en casos de especial gravedad.







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