La interna del peronismo atraviesa uno de sus momentos más tensos y volvió a quedar expuesta en pleno verano, sin señales de distensión. En las últimas horas, el intendente de General Villegas, Gilberto Alegre, alineado políticamente con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, salió con declaraciones de alto voltaje que profundizaron la grieta dentro del espacio. En una entrevista radial, el jefe comunal tomó distancia del kirchnerismo y sostuvo que no expresa al peronismo histórico, al que contrapuso con lo que definió como un “socialismo del siglo XXI” alejado de sus raíces tradicionales.
El planteo no quedó solo en una discusión doctrinaria. Alegre avanzó con una definición contundente sobre Cristina Kirchner y afirmó públicamente que la considera una delincuente condenada por delitos comunes. La frase, pronunciada en diálogo con Radio Actualidad, generó un fuerte impacto político y dejó en evidencia el nivel de confrontación que hoy domina la escena interna, donde las diferencias ya exceden la coyuntura electoral y se trasladan al plano ideológico y de liderazgo.
El conflicto también escaló al plano federal y sumó a varios gobernadores. El mandatario salteño Gustavo Sáenz mantuvo encuentros con sus pares de Catamarca y Tucumán para consensuar una postura común frente al rol de La Cámpora en la conducción partidaria. En ese marco, expresó el malestar de las provincias por lo que consideró prácticas autoritarias en la toma de decisiones y cuestionó que las candidaturas se definan desde Buenos Aires sin contemplar las realidades locales.
Con un tono irónico y confrontativo, Sáenz apuntó directamente contra la ex presidenta y sostuvo que el Partido Justicialista no puede funcionar como una empresa familiar manejada según conveniencias personales.







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