Incluso intentó arrojarse al río para evitar ser detenido.
El hecho ocurrió cuando el individuo, que cumplía prisión domiciliaria, decidió fugarse. Al ser interceptado por efectivos policiales, reaccionó de manera agresiva.
Durante el intento de detención, el hombre atacó a uno de los agentes y trató de escapar arrojándose hacia una zona cercana al río. La situación fue controlada tras un intenso operativo.
Finalmente, fue reducido y trasladado nuevamente bajo custodia. El accionar generó preocupación por el nivel de violencia desplegado.
La causa quedó en manos de la Justicia, que evaluará nuevas imputaciones. El caso reabre el debate sobre los controles en arrestos domiciliarios.







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