Un estudio presentado en LN+ por la psicóloga Deborah Bellota pone de manifiesto que el favoritismo parental es una problemática más extendida de lo que comúnmente se admite en la sociedad argentina. Su investigación destaca la complejidad de un fenómeno que repercute en toda la estructura familiar.
Bellota marcó un punto importante durante su intervención: «Los niños también pueden tener un padre favorito», subrayando que se trata de un proceso mutuo donde ambas partes desarrollan preferencias dentro del vínculo parental.
Las consecuencias de estas preferencias no son triviales. Los menores excluidos del favoritismo frecuentemente desarrollan problemas emocionales como ansiedad, depresión y conflictos relacionales con sus hermanos. Mientras tanto, los preferidos pueden sufrir bajo el peso de satisfacer constantemente las expectativas de sus padres.
Para revertir este panorama, los especialistas enfatizan la necesidad de construir canales de comunicación sólidos y auténticos. Bellota destacó que es fundamental crear oportunidades de encuentro íntimo entre cada progenitor y cada hijo, permitiendo que surja una conexión genuina.
Estos espacios de intimidad deben ser sistemáticos y priorizados. No se trata de gestos ocasionales, sino de un compromiso sostenido de dedicar tiempo exclusivo a cada niño, mostrando interés verdadero en sus mundos internos y sus experiencias cotidianas.
El diálogo franco también resulta imprescindible. Las familias que logran hablar abiertamente sobre los sentimientos de inequidad y los patrones relacionales problemáticos generan oportunidades para la transformación.
La reflexión parental constituye el punto de partida. Los progenitores deben cuestionarse sinceramente sobre qué dinámicas están reproduciendo, qué valores transmiten a través de sus acciones, y cómo pueden modificar comportamientos perjudiciales.
Los expertos coinciden en que la conciencia sobre el problema representa el primer escalón hacia su resolución. Familias que trabajan intencionadamente en superar el favoritismo logran construir relaciones más sanas, equitativas y duraderas para todas las partes involucradas.
Imagen: Tuan Vy / Pexels – Con informacion de La Nación






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