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ADN ARGENTINO

Entre los múltiples efectos que la inteligencia artificial produce en la sociedad, existe uno particularmente insidioso que pasa desapercibido: la formación de jóvenes que dominan la crítica pero carecen de la capacidad de crear. Son «revisores» sin ser «hacedores».

Este fenómeno se origina cuando estudiantes y profesionales emergentes utilizan herramientas de IA como primer recurso para validar sus trabajos. En lugar de pasar por el proceso de ensayo y error que consolida habilidades, simplemente generan algo y dejan que la máquina lo corrija. Repiten esto una y otra vez, hasta que su única verdadera competencia es detectar errores ajenos, no evitarlos en sí mismos.

El riesgo es estructural. La educación tradicional funciona porque el aprendiz enfrenta desafíos, comete errores, reflexiona sobre ellos y mejora. Cada fracaso es una lección. Cada corrección propia es un aprendizaje consolidado. Pero cuando la IA entra en el ciclo desde el principio, ese proceso se interrumpe. El estudiante nunca construye realmente el conocimiento; apenas lo supervisa.

A diferencia de otros impactos de la tecnología que son fáciles de ver —desempleo, cambios en mercados—, este es casi invisible. Alguien puede graduarse con notas excelentes, tener un diploma prestigioso y aun así carecer de competencias fundamentales. Solo cuando enfrenta la realidad profesional descubre que sabe identificar problemas, pero no resolverlos.

Las consecuencias son amplias. En el mercado laboral, estos profesionales enfrentan limitaciones serias porque les falta la base de dominio. Para ellos mismos, la falta de verdadera competencia genera inseguridad. Y para la sociedad, se debilita el capital humano de capacidad y saber hacer.

La solución no es eliminar la IA de educación, sino ordenar su uso. Los expertos advierten: la revisión asistida por tecnología es valiosa, pero debe llegar después de que alguien aprendió a hacer bien las cosas por sí mismo. El orden importa.

Imagen: Matheus Bertelli / Pexels – Con informacion de El Cronista

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