El Gobierno nacional dio un paso clave para el desarrollo de la minería argentina: aprobó el ingreso al RIGI del proyecto Vicuña, una iniciativa que demandará casi USD 10.000 millones y que apunta a convertir a San Juan en uno de los grandes polos mundiales de producción de cobre.
El emprendimiento estará a cargo de Vicuña Corp., la sociedad integrada por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining, y contempla el desarrollo de los yacimientos Josemaría y Filo del Sol. Se trata de un proyecto estratégico por su escala, su potencial exportador y su impacto en la generación de empleo.
La iniciativa prevé una primera inversión de USD 9.700 millones y se ubica entre los desarrollos mineros más importantes del país. El foco estará puesto en la extracción de cobre, un mineral cada vez más demandado a nivel global por su rol en la transición energética, la electromovilidad y la infraestructura eléctrica.
Con la aprobación bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, el Gobierno busca dar previsibilidad jurídica, fiscal y cambiaria a proyectos de gran escala que requieren plazos largos de ejecución. En ese marco, el RIGI se consolida como una herramienta central para atraer capitales internacionales y acelerar sectores estratégicos de la economía.
El proyecto podría generar miles de puestos de trabajo durante su etapa de construcción y sostener una fuerte demanda laboral una vez que entre en operación. Además, tendrá impacto sobre proveedores, servicios, transporte, infraestructura y economías regionales vinculadas a la actividad minera.
La aprobación de Vicuña refuerza la apuesta oficial por transformar los recursos naturales en inversión, empleo y exportaciones. Para San Juan, representa una oportunidad de consolidarse como una provincia clave en el mapa minero global; para la Argentina, una señal hacia los mercados de que el país busca recuperar competitividad y atraer grandes proyectos productivos.







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