El establishment político y empresarial enciende las alarmas tras conocer resultados de una encuesta que muestra una caída de ocho puntos en la imagen del Presidente. El deterioro se produjo en el contexto de declaraciones que brindó el Jefe de Gabinete, generando un efecto negativo en la percepción pública.
Los empresarios no permanecen indiferentes. Desde el círculo rojo comienzan a evaluar riesgos políticos e identifican lo que denominan el «riesgo Manuel Adorni» como una amenaza potencial para la continuidad de las políticas actuales.
Dentro de la propia coalición gobernante surgen disidencias crecientes. Dirigentes cercanos al Gobierno cuestionan el funcionamiento de la administración y, en particular, expresan críticas contra el Súper RIGI, una de las medidas estandarte de la gestión.
El Súper RIGI no alcanza para satisfacer las expectativas de quienes la impulsaban. La medida, pensada para atraer capital privado y generar dinamismo económico, enfrenta cuestionamientos sobre su real capacidad de impacto y su alcance efectivo en los distintos sectores productivos.
Las voces críticas provienen de múltiples flancos. Políticos, funcionarios y representantes del sector privado coinciden en señalar que algo no funciona correctamente en el desempeño de la administración y en la comunicación de sus iniciativas.
El sondeo que circula entre empresarios y políticos refleja una inquietud que trasciendo al debate público. La evaluación negativa de la imagen presidencial genera preocupación sobre la estabilidad política y el rumbo que seguirá la administración en los próximos meses.
Esta convergencia de factores marca un punto crítico en la relación entre el Gobierno y sus aliados históricos del mundo empresarial.
Imagen: Mikhail Nilov / Pexels – Con informacion de Ámbito







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